Un mensaje que huele al Evangelio

Comentario de Mons. Gabriel Barba al Mensaje del Santo Padre Francisco por la 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

En primer lugar no puedo dejar de recomendar que lean este mensaje del Santo Padre. De lo más lúcido de los últimos tiempos… ¡Cuánto me gustaría que vayan a esta fuente y no se contenten con nuestras humildes interpretaciones y lecturas comentadas…!

Pero…, contradiciéndome a mí mismo y con el deseo de que esto que les escribo los lleve a la lectura del mensaje, debo decirles que veo en él una fuerte coherencia con la propia misión de la Iglesia, es decir: Evangelizar, iluminar, dar una mirada “más allá” de todo interés personal.


Da comienzo al Mensaje reconociendo lo que no deja de ser un cáncer para la comunicación y la verdad: las “Fakes News” (falsas noticias). La comunicación justamente como búsqueda de la verdad puede verse distorsionada individual o colectivamente.

En el punto 1, frente al gran potencial de hoy, dado por las redes sociales, estas pueden favorecer la instalación de datos inexistentes. Des-informantes que se minimizan como si fueran ciertos. Engañando y manipulando, suscitando emociones fáciles que llevan al desprecio, rabia o frustración. Dando tal visibilidad difícilmente pueda desmentirse. “Las noticias falsas revelan así la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles…”, dice Francisco.
¿Cómo reconocerlas? (Punto 2). Primero valora una sana educación hacia el sentido crítico. Habla de desenmascarar la “lógica de la serpiente”, que astutamente se mimetiza (cita del Génesis). Asumir una apariencia que termine siendo creíble, aunque falsa. Reconoce que “ninguna desinformación es inocua”. Sed de poder, motivaciones económicas y oportunistas son fuentes de estas maniobras y nos hacen víctimas de un engaño mayor que nos roba la libertad del corazón.
Punto 3. “La verdad nos hará libres”. Nos invita a dejarnos purificar por la verdad. La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. Dios vivo es nuestra verdad. Nos invita a liberarnos de la falsedad y salir al encuentro y respeto del otro. La verdad que favorece a la comunión. “La verdad brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca”. No llega a la verdad el afán de desacreditar o herir al otro. ¡Cuántos ejemplos de la realidad podemos ver en estas palabras…!
Punto 4. Finalmente, nos presenta a la paz como la verdadera noticia. quien debe informar (periodista) no sólo se enfrenta a un trabajo sino a una misión. Pone a la persona como el centro de la noticia. Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Periodismo hecho por personas para personas. Periodismo de paz (no buenista…), nos ilumina Francisco en cada una de estas ideas…

En breve síntesis, a quienes tienen la misión de informar, los invita a hacerlo desde la verdad, desde las relaciones personales basadas en el respeto.

Nos ha dejado Francisco un mensaje que huele a Evangelio. Nos invita a comunicar sin dejarnos tentar, ni enredar por aquello que nos lleva al odio, a la división y que rompe la paz.

¡Qué bueno sería que cada uno de los comunicadores, cristianos o no, creyentes o no creyentes, lean estas palabras que marcan un rumbo que nos conduce a todos hacia el bien común!. Hacia la verdad.

Termina el mensaje parafraseando la oración de San Francisco y haciéndola eco de esta Jornada como invitación a comunicar con la luz de la Buena Noticia.

Señor, haznos instrumentos de tu paz.
Haznos reconocer el mal que se insinúa en una comunicación que no crea comunión.
Haznos capaces de quitar el veneno de nuestros juicios.
Ayúdanos a hablar de los otros como de hermanos y hermanas.
Tú eres fiel y digno de confianza; haz que nuestras palabras sean semillas de bien para el mundo:
donde hay ruido, haz que practiquemos la escucha;
donde hay confusión, haz que inspiremos armonía;
donde hay ambigüedad, haz que llevemos claridad;
donde hay exclusión, haz que llevemos el compartir;
donde hay sensacionalismo, haz que usemos la sobriedad;
donde hay superficialidad, haz que planteemos interrogantes verdaderos;
donde hay prejuicio, haz que suscitemos confianza;
donde hay agresividad, haz que llevemos respeto;
donde hay falsedad, haz que llevemos verdad.
Amén.

Francisco

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