Mensaje de Monseñor Olivera para la Pascua 2017

Mensaje del Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, monseñor Santiago Olivera, para la Pascua 2017.

Queridos amigos:

Tenemos la alegría,  la gracia de celebrar una nueva Pascua, un nuevo tiempo en el cual actualizamos el mensaje  central de nuestra fe: Dios nos amó tanto, nos amó tanto Dios, que envió a  su hijo Jesús para rescatarnos, para redimirnos, para salvarnos. Y nos salva amándonos, nos salva liberándonos de toda esclavitud del pecado y de la muerte.

Sin lugar a dudas este es el tiempo de la alegría, el tiempo de la esperanza. Cristo ha resucitado y le da sentido a nuestra vida de creyentes, nuestra vida de fe. Nos regala el Señor este tiempo nuevo. No es un tiempo más en nuestra vida, es un tiempo nuevo. Descubrimos que las mujeres que van a buscar al señor al sepulcro, se encuentran con la noticia de que no está. Con temor frente a lo que ha sucedido, pero llenas de alegría,  dice el evangelio, rápidamente van a dar la noticia a los discípulos.

Así también tenemos que ser los creyentes, los  cristianos. Sin parar, con prontitud, entusiasmo, con una cara verdaderamente  gozosa,  salir al encuentro de los hermanos a anunciar que Cristo está vivo. También ese Cristo lo seguimos encontrando en aquellos hermanos que más sufren, en aquellos hermanos que están pasando dificultades en sus vidas, en las relaciones humanas, familiares,  personales. En carencias y dificultades, en trabajo, en la enfermedad.

Tanto dolor hay en nuestros pueblos, en nuestras ciudades, en nuestras familias. Cristo tiene la palabra, Cristo tiene un mensaje. Es el  mensaje de la salud, el mensaje de la salvación. Es la invitación para que todos nos construyamos en servidores y en samaritanos los unos de los otros. Quiera terminar con lo que Francisco hace un  tiempo nos decía. Una invitación que renovamos y recreamos junto al Papa Francisco: Él nos compartía: “acepta entonces que Jesús resucitado entre en tu vida, acógelo como amigo con confianza.  Él es la vida. Si hasta ahora has estado lejos de él, da un pequeño paso. Te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente acepta arriesgar y no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en el.  Ten la seguridad de que él está cerca de ti. Está contigo y te dará la paz que buscas, y la fuerza para vivir como él quiere”.

Les mando un fuerte abrazo, muy feliz Pascua. Que este paso de Jesús por la vida de cada uno de nosotros nos transforme y cambie nuestro corazón. Nos haga verdaderos testigos de nuestra fe. Hacen falta muchos testigos. Nuestro testimonio será un signo de que nos hemos encontrado con Jesús, y salimos a comunicarlo, anunciarlo y compartirlo, haciendo servicio de nuestra vida.

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