“La comunicación, un camino para amar siempre, amar a todos, y no excluir a nadie”

santiagooliveraReflexión de monseñor Santiago Olivera, Obispo de Cruz del Eje y Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación, en torno al mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Comunicaciones 2016.

El papa Francisco, en ocasión de la 50º Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, nos envía el mensaje que titula:” Comunicación y Misericordia, un encuentro fecundo”.  Sin duda es una buena oportunidad para a leerlo y reflexionarlo en nuestras comunidades y familias ya que vuelve a recordarnos a toda la iglesia que estamos llamados a vivir la Misericordia como un rasgo distintivo. Nuestras palabras, gestos,  actitudes,  el cómo lo decimos y  qué decimos debe expresar la compasión, la ternura y el perdón de Dios para todos.

El amor – dice el  Santo Padre-, por su naturaleza es comunicación. Nos invita en este mensaje a vivir la comunicación en este rasgo del amor, un amor que ayuda a crear puentes, a acercarnos, a comprendernos, un amor que es comunicación ayuda a saber del otro, a escucharlo y no meramente a oírlo, porque sola la escucha experimenta cercanía.

En estos tiempos que vivimos y también como hombres y mujeres encarnados en la patria podemos preguntarnos si nuestras palabras y nuestras actitudes, están en la línea de crear puentes y contribuye la comunicación para la comunión.  Pero por el contario no pocas veces descubrimos que nuestras palabras y nuestros juicios, por momentos muy duros, sin consistencia o sin saber toda la verdad, nos encuentra rompiendo los puentes y agudizando grietas.

El Papa Francisco nos recuerda que nosotros podemos y debemos juzgar situaciones de pecado, de violencia, de corrupción, y vaya si estamos siendo testigos de una terrible corrupción, podríamos decir de una gravedad más aguda que fue creciendo desde hace ya más de dos décadas y con esta magnitud, inédita en nuestro país. Y aunque debe hacerse justicia, sino vamos hacia la deriva y más corrupción,  se nos invita a no juzgar, porque Dios sólo ve en profundidad sus corazones, y por otra parte no somos jueces , aunque  sin lugar a dudas debemos amonestar a quien se equivoca y debemos denunciar todo lo que sea maldad e injusticia, pero para buscar el bien, para crear puentes, para transitar el camino de la verdad, siempre con caridad.
Este mensaje que es para toda la iglesia y para todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo, parece que está dirigida especialmente a nuestra Patria. Crear comunidades más fraternas es crear lazos más fraternos. Todos sabemos y experimentamos que  viejas heridas y resentimientos ahondan caminos de desencuentro, por eso el papa Francisco nos recuerda la necesidad de activar en nosotros un nuevo modo de hablar, un nuevo modo de dialogar para crear puentes, como decíamos antes. Aún el lenguaje de la política, de la diplomacia, nos dice Francisco, debe ser inspirada por la Misericordia que nunca da nada por perdido.

El Santo Padre nos hace un llamamiento, sobre todo a los que tienen responsabilidades políticas, a las instituciones y los que tienen la responsabilidad de formar la opinión pública, para que estemos siempre atentos al modo de expresarnos cuando se refieren a quien piensa o actúa de forma distinta o a quienes hemos cometido errores.

Es fácil ceder a la tentación de aprovechar la situación y alimentar de ese modo, nos dice el Papa, la llama de la desconfianza, del miedo y del odio.
Aun en el campo digital, muchas veces escondidos en ese nuevo modo de comunicación, por anonimato o cobardía, lo único que se logra es crear desconfianza y destruir las buenas relaciones entre los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Francisco nos dice que el entorno digital es una plaza, un lugar de encuentro donde se pueda acariciar o herir, tener una provechosa discusión o un linchamiento moral. Pidamos al Señor que todos los que trabajamos en la comunicación social nos transformemos en hombres y mujeres para el diálogo, sin excluir a nadie, porque Dios ama siempre, Dios ama a todos, Dios no excluye a nadie. Ama siempre, ama a todos y no excluye a nadie, que ése sea también nuestro camino.

Concluye su mensaje el Santo Padre: …” En un mundo dividido, fragmentado, polarizado, comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercanía entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad”

Gracias a todos los que trabajan en los Medios de Comunicación, haciendo de ellos medios para la  comunión.

+Santiago Olivera

Obispo de Cruz del Eje

Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social

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